sábado, 21 de junio de 2014

Cuenta Tu Historia: Speed Palvin.


Cuenta tu historia: Speed Palvin


Mi historia se sitúa un 28 de Diciembre de 1999. Nací en donde vivo, Argentina, pero básicamente toda mi familia es de España. Por ende he heredado algunos acetos Españoles, al criarme en un ambiente en el cual se hablaba con frecuencia éste Español tan particular. Mi niñez fue como la de cualquier crío, o eso quiero creer. Era la típica niña que jugaba con muñecas y veía la televisión mientras tomaba su zumo de naranja. Todo era perfecto. Mi familia estaba formada como la de cualquiera o como la de muchos, una madre, un padre y yo, que soy hija única. También teníamos una gatita, se llamaba Sasha y era una siamesa de raza. Al ser hija única crecí un poco sola, pero no me quejo, puesto que mi hermosa mascota me acompañaba como una hermana peluda, como solía decirle mi mamá. Mi infancia fue mi mejor etapa. Mi tía Laura, quien era mi madrina y como una segunda madre que se ocupaba de que no me faltase nada, me regaló un peluche de Scooby-Doo, ya sabes, el dibujito del perro que con su pandilla resolvían "crímenes". Me lo regaló el día de mi cumpleaños número 6, si mal no recuerdo. Amaba ese muñeco con mi vida entera, para mi estaba vivo, y para esa edad todo es así, por ende recordarlo me da ternura. Pasaron unos 2 años, más o menos, y a mi tía Laura le diagnosticaron Cáncer pulmonar a causa del tabaco. Ésto me fue oculto porque todavía era una niña y no puedes explicarle a una pequeña de 8 años que tu madrina morirá, no tenían la cara. Me enteré el día en que desgraciadamente mi tía falleció. Me encontraba de vacaciones, no recuerdo exáctamente donde estábamos, pero recuerdo que mi mamá estaba en la cocina de nuestro departamento, yo estaba en la cama jugando con un gatito que había encontrado en la calle, al cual había apodado copito. Sonó el teléfono y mi mamá fue a atenderlo. Luego de eso fueron lágrimas y yo no entendía lo que pasaba. Mi mamá se acercó a mi y me dijo que mi tía se había ido al cielo porque ya no se sentía bien. Sin entender mucho en ese entonces solo me dispuse a procesar la información y caí en la cuenta de que no la volvería a ver. El peluche de Scooby-Doo era lo único que me quedaba para recordarla, y me hice más apegada de lo que ya estaba a él. Hacía todo con ese muñeco, lo vestía, le compraba cosas, inclusive le compré una casa. Al entrar en la escuela ya en tercer grado iba con mi peluche y como éramos niños aún no me decían nada. Pero a medida que fuimos creciendo y yo seguía con el muñeco mis compañeros me tacharon como la infantil del aula. Nunca le dí importancia pero luego me pesó. Hasta 7mo grado hubieron algunos comentarios y apodos como "Scooby-Doo" y esas estupideces. Me afectaban pero no tanto como para sentirme mal por ello. Mi primer amor duró 7 años. No me apetece hablar de él porque sinceramente era un hijo de puta. El caso, nunca fui una modelo por lo que las personas también se dedicaron a marcar mis imperfecciones. Ésto causó que en el 2012 tuviera un par de problemas con mi alimentación y la comida. Nada grave, por suerte puede contra ello, sola. El año pasado entré a la secundaria y sí, actualmente estoy en segundo año de bachillerato. Volviendo un año atrás de eso, en el 2011, mi adorada Sasha falleció, de algún cáncer que no podría recordar. Éso fue lo que hizo que mi vida se diera vuelta. Ella era mi todo, era la única que estaba conmigo. ¨Puede sonar estúpido porque era un jodido gato pero, era mi hermana. Siempre la consideré y la consideraré mi hermanita peluda. Cuando estaba enferma ella se quedaba conmigo y cuando lloraba me daba besitos con su lengua rasposa. Y como no, en la escuela dijeron que yo la había matado, que nuestra familia la había sacrificado. Eso me destruyó por dentro y fue cuando, a los 11 años, pude distinguir lo basura que era la sociedad. Cruzando el 2012 y dejando mis problemas alimenticios todo parecía un tanto mejor. Mis padres se habían separado en el 2012 pero no se llevaban mal. Todo comenzó el año pasado. Yo vivo con mi madre y mi padre por su lado. Hablamos todos los días pero claro, no es lo mismo. Mi casa es mi propio infierno personal. Siempre tengo problemas, por como soy, por la escuela, por mis amistados, por esto, por lo otro. Mi mamá detestaba como era, puesto que el año pasado pude descubrir como era. El año pasado me descubrí a mi misma, mis gustos musicales me hicieron abrir los ojos y cambié radicalmente. Y no, no llevo cadenas y el pelo pintado de negro. Es más, soy rubia y me gusta el negro tanto como el rosa. Bizarro.En fin, mi mamá no me aceptaba, no aceptaba como me quería vestir, ni lo que escuchaba, y tal y tal y tal. Todos los problemas hogareños, sumados con algunos de la escuela, sumados con otras cosas fuera de ambos entornos me hacían colapsar. Fue ahí cuando, como muchos, recurrí a la auto-lesión. Mis pensamientos eran todo el tiempo muy suicidas y desesperantes. Sentía voces en mi cabeza que decían que debería acabar con esto, que era una persona totalmente despreciable y que no merecía estar aquí. Fue así cuando un día colapsé e intenté suicidarme. De ese día recuerdo poco. Recuerdo haber tenido una muy fuerte discusión con mi madre. No podía moverme y ella había salido a la calle a sabrá Dios hacer qué. Siempre que discutimos me pongo mis auriculares y coloco música fuerte para no escucharle y cuando se hubo ido yo seguía escuchando música. La estúpida voz me dijo que era hora de acabar con ésto y simplemente seguí sus órdenes para que se callase. No detallaré todo lo que hice, porque no es lo importante y tampoco me gustaría decirlo. El caso, me encontraba en mi cama y mis auriculares se desconectan de mi celular. La canción "Saviour" de mi banda favorita, Black Veil Brides, sonaba como si me estuviera diciendo algo. Suena ilógico que justamente ésa canción sonase en ése momento en específico pero lo hizo y fue algo reconfortante. Dejé esa idea atrás y mi mamá volvió unas horas después, como si nada hubiese pasado. Ese día fue muy confuso para mi y me prometí una cosa: No haría ésto nunca más. No recurriría a descargar mis penas en mi cuerpo y cada vez que necesitara apoyo escucharía esa canción. Hasta el día de hoy lo sigo haciendo, cada vez que tengo una crisis nerviosa escucho Saviour. Simplemente diré que de allí viene mi fanatismo extremo hacia ésta banda, porque ellos, literalmente, me salvaron la vida. Y después de un año de eso, aquí estoy. Sigo discutiendo a diario con mi madre pero ha logrado aceptarme como soy. No tengo problemas en la escuela, y mi reducido grupo de amigos me aprecia por lo que soy. Fakeland es un lugar increíble donde conocí a las mejores personas del mundo y adoro ése lugar.Y pues nada, ésto soy yo, ése es mi pasado, con suerte servirá de aliento para alguien. Solo quiero agregar que no estas solo. Siempre existirán millones de personas que pasen por lo mismo que tú, solo debes enfocarte en las cosas positivas, en tus actividades favoritas, en vivir TU vida como tu quieras hacerlo.